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Hace unos años, cuando el desarrollo de software se posicionó como profesión, no había tanta visibilidad como hoy respecto a las identidades de género disidentes o lo que significa ser cisgénero y transgénero.

De hecho, la idea de que una persona solo puede identificarse como hombre o mujer con base en su sexo biológico persiste en muchas sociedades todavía, una convicción que oprime y dificulta la realización personal.

El respeto por la diversidad y las políticas de inclusión son cualidades importantes en una sociedad progresista, y las mujeres programadoras tenemos una misión especial en este sentido: contribuir a disipar los mismos prejuicios que, en el pasado, nos impedían votar o expresarnos libremente.

Hoy veremos cómo pueden aplicarse los principios de la inclusión al ciclo de desarrollo de software y cómo puede optimizarse la usabilidad y viabilidad de un producto incluyendo perspectivas de género.

Estos principios de inclusión pueden ser aplicados a cualquier proyecto de desarrollo, ya se trate de Software de Gestión de Proyectos, Software Educativos o apps para dispositivos móviles.

Desigualdad y sesgos de género en la programación

Un producto tecnológico debería poder ser usado por personas con identidades de género distintas: mujeres y hombres cisgénero (es decir, que se identifican con su sexo biológico), mujeres y hombres transgénero (que se identifican con el sexo biológico opuesto) y personas de género no binario (que no se sienten ni 100% hombres ni 100% mujeres).

Sin embargo, no ocurre esto en el mundo de la programación, donde incluso las grandes compañías han cometido el error de dejar a un lado a las mujeres durante el proceso de diseño de productos digitales.

Un ejemplo inaudito es Siri, la asistente de iOS, que fue programada para responder eficazmente a la frase: “Siri, me robaron” mostrando al usuario una lista de estaciones de policía. No obstante, frente a la mención: “Siri, fui violada”, la respuesta es “No entiendo”.

Pasa algo muy similar con el uso de colores e imágenes en propuestas de diseño gráfico. Asumir que un producto debe ser rosa porque será usado por mujeres sigue siendo una constante en la estrategia publicitaria de muchas compañías, si bien es cierto que, en los últimos años, ha habido más apertura a explorar colores integrativos.

¿Qué debe tomar en cuenta un producto inclusivo?

Los productos inclusivos ––o diseñados con perspectiva de género–– toman en cuenta ciertos elementos durante el ciclo de desarrollo del proyecto:

  • El diseño y la usabilidad. ¿Quién hará uso del producto final? Las funcionalidades deben resultar útiles a mujeres y hombres por igual (y no como en el ejemplo de Siri), pero, además, tenemos que ser conscientes de que hay otras identidades de género que corremos el riesgo de omitir, ya sea por desconocimiento o por las condiciones socioculturales de la zona. Aún así, es un compromiso personal profundizar en las características de las identidades de género no disidentes y tomar en cuenta sus necesidades.
  • La diversidad en el testing. Los testers o probadores de software son personajes esenciales en el proceso de construcción de un producto eficiente, pero si la mayoría de ellos son hombres, lo más natural es que las prioridades de las mujeres, los usuarios de género no binario y las personas trans sean ignoradas.
  • Diseño gráfico. Incluye la selección de colores, vectores y elementos visuales adecuados que 1) no excluyan al usuario con base en su género o identidad sexual y 2) provean un entorno digital cómodo y seguro.
  • Desarrollo frontend/backend. Consiste en tener en cuenta la realidad personal de los usuarios al momento de programar e incluir funcionalidades convenientes que estimulen la inclusión. Un buen ejemplo es añadir las identidades de género disidentes en los campos de formularios de registro, así las personas pueden tener libertad al momento de especificar su género en lugar de verse forzados a denominarse “hombres” o “mujeres”.

Cómo optimizar la usabilidad / viabilidad de un proyecto con base en la perspectiva de género

Si bien las programadoras solemos recibir una descripción detallada del producto que un cliente espera recibir, esto no significa que no podamos hacer nada al respecto si notamos que las especificaciones podrían generar mayores brechas y desigualdad social.

Siempre será nuestra decisión hacer lo que consideremos correcto, incluso si esto implica negarnos a trabajar con un cliente o sugerirle implementar cambios.

Ante la duda, estas son algunas preguntas que podemos hacernos.

  • ¿El producto refuerza estereotipos de género negativos o incentiva la discriminación / sexismo?
  • ¿El diseño se basa en estereotipos de género?
  • ¿Los usuarios podrán acceder y hacer uso por igual del producto sin importar su identidad de género o hay limitaciones / excepciones en el diseño?

Por ejemplo, en el caso de las aplicaciones móviles con reconocimiento facial o que solicitan una identificación personal para ser utilizadas, debemos considerar que el género femenino incluye también a las personas transexuales y transgénero (en proceso o no de reasignación de sexo) y que posiblemente no han cambiado aún su tarjeta de identificación.

De hecho, en algunos países ni siquiera es legal el cambio de nombre / identidad sexual, de modo que exigir una identificación con género femenino podría causar problemas de usabilidad y excluir a este segmento de usuarios.

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