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Por Micaela Bordes para Ada ITW

En artículos anteriores hemos mencionado y narrado la biografía de algunas de las tantas científicas, matemáticas e informáticas que fueron invisibilizadas por la historia y cuyos logros trascendentales se desconocían o no se asociaban con sus nombres. En esta oportunidad vamos a detallar cómo fue que las computadoras en una primera instancia fueron manejadas principalmente por mujeres y qué sucedió para que esta situación se fuera revirtiendo hasta llegar al otro extremo.

Alrededor de los años 60 y 70 las computadoras todavía no estaban destinadas al hogar y se usaban solamente en contextos empresariales. Este trabajo al estar relacionado con la imagen de secretaria, se asignaba a las mujeres.

Fue así como en esa época la mitad de los empleos de programación eran ocupados por ellas (una cifra a la que seguimos apuntando a pesar de estar ya en el 2021).

En abril de 1967 Grace Hopper, científica y programadora, dio una nota para la revista Cosmopolitan donde comparaba la programación con planear la cena, justificando de esa manera el porqué de la mayoría de mujeres en este espacio laboral. Queda en evidencia como a pesar de sus logros y habilidades las mujeres tenían que explicar y acreditar motivos para ocupar sus lugares.

Con la expansión de la computadora y su llegada a las casas para usos personales, su utilidad comenzó a destinarse a distintas prácticas. Su uso recreativo y la llegada de los videojuegos con temáticas “para varones” produjeron que dentro del hogar se convirtiera en un elemento que estaba fuera del alcance de las mujeres. También su desarrollo en lo profesional generó mayor cantidad de empleo y bien pago, lo que lo convirtió en un sector mucho más inaccesible para las programadoras.

De esta manera sus capacidades laborales volvieron a asociarse con el cuidado de la casa, la educación, enfermería, etc.

Años después nos encontramos en el camino de demostrar que nosotras también podemos ocupar esos puestos y ya lo estamos logrando. La brecha de género en el área de tecnología existe pero a la vez las estadísticas demuestran cómo van disminuyendo. La tarea de programar consiste en aprender a pensar, despliega la habilidad de resolver problemas e incrementa el razonamiento lógico. La programación no es una aptitud que distinga géneros y tanto hombres como mujeres están igualmente capacitados para ejercerla.

La industria del software no hace más que expandirse año a año asegurando cada vez más puestos de trabajo. El mercado de la ciencia y la tecnología es el que ha demostrado crecer de manera más veloz en los últimos diez años.

La programación ya comienza a ser parte de todos los aspectos de la vida cotidiana y por eso asumimos la responsabilidad de concientizar sobre las oportunidades que puede brindarnos el mundo de la tecnología. Debemos intervenir desde la educación primaria de las niñas ya que es en ese momento en el cual queda demostrado que pierden interés en las matemáticas, la ciencia y la informática no por falta de potencial sino por falta de estímulos (que los niños a esa edad sí reciben).

Ya es un hecho que la programación será parte del futuro y las mujeres no vamos a quedarnos fuera de esto.

¿Querés convertirte en la programadora del futuro? ¡Anotate para el 2022!

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